Vacaciones En Isla Margarita

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Cenas bajo la luna en Isla Margarita

Cena bajo la luna de Isla Margarita

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¡Disfrute de tres días y dos noches de luna llena en Isla de Margarita, cenando bajo las estrellas, alrededor de nuestra romántica piscina! ¡Isla Margarita Bed and Breakfast le invita a vivir una experiencia inolvidable!

Le ofrecemos a usted y a su pareja:
Tres días y dos noches
Desayuno continental incluido
1 cena, para escoger:
carne, pollo o pescado; o pasta
dos contornos
postre
vino y pan
Música: Boleros

Las cenas se servirán a las 9 pm.

Total-Paquete Completo: Bs. F. 590
(Cupo limitado)

Las noches de luna llena en Isla Margarita para el resto del 2010 son:

2010 Oct 23 01:38 Sábado
2010 Nov 21 17:28 Domingo
2010 Dec 21 08:15 Martes

¡No te las pierdas! ¡Haz tu reservación!
Llama a los teléfonos:
0412.295.0024
0295.249.0772
0295.988.1605

islamarbb@gmail.com

Celebración de la Natividad de la Virgen del Valle, septiembre 8

Por Hilda Luisa Díaz-Perera
2010 Derechos Reservados

La hallaca venezolana

¡Feliz Navidad!

Por Hilda Luisa Díaz-Perera.
2009 Derechos Reservados

(Ver recetas al final)
Quiero agradecer a toda la familia venezolana de mi esposo que es también la mía, a mis amigos venezolanos en EE.UU. y a los que ya tengo después de nuestra mudada a Venezuela, por darme la oportunidad de conocer sus costumbres, sus comidas, su música, su forma de vida y tradiciones.

Desde que era muy pequeña, mis padres, gracias a Dios, me inculcaron el respeto y la curiosidad por las manifestaciones culturales de todos los pueblos. Esta disciplina, que cuando llegamos a EEUU incluía levantarnos a mi hermano y a mí a las 6:30 de la mañana para leer una dosis de poesía o prosa martiana antes de salir para el colegio, fue fuertemente combatida por nosotros dos que protestábamos todos los benditos amaneceres, porque como es natural, leer a García Lorca, a José Martí y a Nicolás Guillén no era precisamente lo que queríamos hacer a esa hora de la mañana. Digo gracias a Dios, porque de ahí pasé a graduarme de la universidad con una especialidad en estudios hispanoamericanos y luego seguí a sacar la maestría en la misma disciplina. Lo que nunca me imaginé fue que a medida que pasaran los años ese deseo de conocer las costumbres de otros seres humanos, especialmente las costumbres de los latinoamericanos, se pudiera ampliar en un país como EEUU, que en mi época de universidad todavía era un país muy homogéneo y étnicamente aburrido.

Mi primera visita a Venezuela fue una explosión de maravillosas experiencias, porque coincidió con las Navidades que los venezolanos celebran sin complejos ni limitaciones, disfrutando cada segundo de la estación, y que normalmente comienza alrededor del 18 de noviembre, fiesta patronal de la Virgen de La Chinita. En esa visita, mi esposo Nelson me traía loca llevándome de aquí para allá, presentándome a amigos y familiares, y con ese cuento me recorrí casi toda Venezuela: Caracas, los Andes, las playas, Maracaibo, Valencia, Coro, Maracay, y bueno, el disloque, ya que después que terminábamos el día él me sentaba con sus padres o sus tíos dependiendo de dónde estuviéramos, y a modo de examen, para que vieran todo lo que yo había visitado ese día, decía muy ufano: “¡Cuéntales, cuéntales lo que viste hoy!

Entre las cosas que más me impresionaron fue la preparación de las hallacas. Yo había probado el delicioso nacatamal nicaragüense que, al menos los nicas que viven en Miami, usualmente lo saborean los sábados para el desayuno, pero no conocía la hallaca venezolana. Tampoco tenía noción de lo que implica hacerla. Cuando nos invitaron a ayudar a prepararlas en casa de unos amigos de Maracaibo, me llamó la atención que la visita comenzara a las 10 de la mañana. ¡No me imaginé nunca que el bonche duraría todo un día!

En Venezuela, la hallaca se le atribuye a los esclavos que, para sus propias comidas, según la tradición, guardaban las sobras de sus amos, las envolvían primero en masa de maíz y luego en hojas de plátano. Sin embargo, la realidad histórica de la experiencia culinaria americana continental es que los “paquetes” de masa de maíz existían en este hemisferio mucho antes de la llegada de los africanos ya que existen huellas de su presencia en la dieta de pueblos nativos como los aztecas, los mayas, y los incas, al igual que otros menos conocidos, que datan de entre 7000 a 5000 años A.C. O sea, que posiblemente, fueron ellos los que cocinaron por primera vez esta comida que llamaban tamalii y que se preparaban como ofrendas para sus dioses.

Según los historiadores, la palabra “hallaca” o “hayaca” quiere decir “paquete”. La hallaca es el pasado, presente y futuro de la comida navideña venezolana. La hallaca va más allá del paquete de masa de maíz. En diciembre, la salud de la economía de Venezuela se mide con el costo de los ingredientes de la hallaca normal. Cada año, hay segmentos en la TV que computan el costo promedio por hallaca y cuestionan si este plato de origen tan humilde podrá ser consumido por los humildes. La hallaca es indispensable en la cena de Nochebuena venezolana y a través de todo el país no se concibe el mes de diciembre sin este plato tan popular, de importante tradición nacional. La familia entera se reúne para preparar las hallacas ya que cada quien tiene una responsabilidad en su confección. Si la familia invita a un amigo a compartir el día, el amigo debe sentirse especialmente honrado ya que es prueba del afecto que dicha familia siente por él. Las reuniones están llenas de recuerdos, comida y canciones. Los clanes familiares se enorgullecen de tener cada uno su “receta milenaria” y “especial” que no comparten con nadie, receta que produce hallacas particularmente sabrosas y desde luego “únicas”, gracias al misterioso secreto culinario legado por una anciana abuela o tía.


Video: Amarrando las hallacas

La variante en la hallaca es su contenido, que va cambiando de región en región. pero que en general incluye cerdo, pavo, pollo, jamón, pasas, aceitunas, huevo, aceite, cebolla, ajo porros, cebollín, alcaparras, pimentón rojo, ají dulce, encurtidos en mostaza, vinagre, y sal, el consomé de las gallinas para el guiso, tocino, y hasta garbanzos en la region de los Andes. La masa se tiñe con el color anaranjado que destilan las semillas de onoto. Después de amarrarse con fino hilo de soga o mecate, los “paquetes” se sumergen en agua hirviendo para terninar de cocinarlos. Y no se hace ni una, ni dos, ni tres hallacas, no. Al final del día pueden quedar hechas más de un ciento, que se van consumiendo durante la temporada navideña, y se ofrecen al visitante o al amigo que pasa a saludar. En Nochebuena, las hallacas se acompañan con el inigualable pan de jamón, la ensalada de gallina y el pernil. Si tienen algún amigo venezolano, no pasen por alto la oportunidad de probar este exquisito ejemplo de la cocina folclórica de Venezuela.

¡Felicidades!

Recetas:

Hallacas/Hayacas

Hallacas

Pan de jamón

Pan de jamón

Ensalada de gallina

Ensalada de gallina

Ponche de crema

Ponche de crema (Venezuela)

Hallacas
Pan de jamón
Ensalada de gallina
Ponche de crema 1
Ponche de crema 2

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